Tendinitis del supraespinoso: Guía clínica de tratamientos respaldados por la evidencia científica.

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Tendinitis del supraespinoso: Guía clínica de tratamientos respaldados por la evidencia científica.

La articulación del hombro opera mediante una biomecánica compleja. Para mantener su estabilidad, el cuerpo humano dispone del manguito rotador, un grupo de cuatro músculos y tendones. El tendón del supraespinoso, ubicado en la región superior, es el más susceptible a sufrir lesiones. Su inflamación o degeneración da lugar a la tendinopatía del supraespinoso, un término que la comunidad médica prefiere sobre el de “tendinitis”, dado que no siempre existe una inflamación activa subyacente. Esta afección tiene una incidencia significativa: afecta entre el 5% y el 6% de la población general, y su prevalencia asciende hasta el 60% en personas mayores de 80 años (Lee et al., 2022).

Los datos clínicos indican que la gran mayoría de los casos experimenta una mejora sustancial mediante abordajes conservadores, evitando la intervención quirúrgica. Sin embargo, no existe un tratamiento único definitivo. La eficacia terapéutica reside en la combinación de múltiples estrategias clínicas. A continuación, se detallan los tratamientos con mayor respaldo científico, expuestos según su nivel de evidencia.

Ejercicio terapéutico: El pilar del tratamiento

La literatura científica es unánime al señalar que el ejercicio constituye la base fundamental de la recuperación tendinosa (Camargo, 2014; Ingwersen et al., 2017; Lee et al., 2022; Loiacono et al., 2019; Macías-Hernández y Pérez-Ramírez, 2015). El tejido tendinoso requiere de cargas mecánicas adecuadas para fortalecerse y evitar su fragilidad tras periodos de inactividad.

La modalidad más recomendada es el ejercicio excéntrico, consistente en la contracción muscular durante su fase de estiramiento. En el caso del supraespinoso, esto implica elevar el brazo (fase concéntrica) y descenderlo de manera controlada y lenta (fase excéntrica). Este estímulo biomecánico promueve que los tenocitos (células del tendón) sinteticen nuevo colágeno y reorganicen las fibras estructurales (Camargo, 2014; Macías-Hernández y Pérez-Ramírez, 2015).

Un ensayo clínico realizado con 100 pacientes comparó regímenes de alta carga frente a baja carga durante 12 semanas, demostrando mejoras significativas en ambos grupos sin superioridad estadística de uno sobre el otro (Ingwersen et al., 2017). Esto indica que la consistencia y la técnica adecuada son más relevantes que el volumen de carga. Clínicamente, se sugiere un programa de 3 series de 10 a 15 repeticiones, de 3 a 4 veces por semana, manteniendo el dolor por debajo de 5 en una escala analógica visual de 10 (Ingwersen et al., 2017).

Terapia de ondas de choque extracorpóreas (ESWT)

La terapia de ondas de choque aplica pulsos de presión transdérmica sobre el tejido lesionado. Los mecanismos de acción documentados incluyen la estimulación de la neovascularización (formación de nuevos vasos sanguíneos), la activación de factores de crecimiento para la reparación tisular y la modulación de las terminaciones nerviosas del dolor (Lee et al., 2022; Moretti et al., 2023).

En un estudio comparativo con 26 pacientes, una única sesión de ESWT demostró la misma eficacia que una infiltración de corticosteroides a los 3 meses de seguimiento, eliminando los riesgos asociados a estos últimos, tales como la atrofia cutánea o la rotura tendinosa (Lee et al., 2022). Asimismo, la combinación de ESWT con inyecciones de ácido hialurónico ha mostrado resultados superiores en la reducción del dolor y la mejora funcional a los dos meses, particularmente en población femenina (Pellegrino et al., 2022).

Infiltraciones articulares y terapias biológicas

Ácido hialurónico

El ácido hialurónico (AH) actúa como agente viscoelástico. Su administración peritendinosa reduce la fricción y posee propiedades antiinflamatorias. Un ensayo clínico con 84 pacientes concluyó que la terapia combinada de AH y fisioterapia acelera la recuperación: los pacientes tratados requirieron en promedio seis sesiones menos de rehabilitación y retomaron sus actividades cotidianas 12 días antes que el grupo de control (Flores et al., 2017).

Plasma rico en plaquetas (PRP)

El PRP consiste en la infiltración de un concentrado autólogo de plaquetas para estimular la reparación biológica. La evidencia actual presenta matices. Un metaanálisis de 9 ensayos clínicos (469 pacientes) determinó que, a corto plazo (2 a 6 semanas), los corticosteroides son superiores en el alivio del dolor; no obstante, a largo plazo (más de 12 semanas), el PRP muestra mayor eficacia en la recuperación funcional del hombro (Peng et al., 2023).

Pese a ello, revisiones sistemáticas advierten que un alto porcentaje de estudios no halla diferencias estadísticamente significativas frente a grupos de control (Miranda et al., 2017). La guía clínica de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS) cataloga la evidencia del PRP como “limitada” (Weber y Chahal, 2020). En la práctica clínica, se reserva como alternativa para pacientes refractarios a otros tratamientos, mostrando resultados equiparables a las ondas de choque a los 6 meses (Moretti et al., 2023; Serya et al., 2021).

Corticosteroides

Los corticosteroides proporcionan un potente efecto antiinflamatorio y analgésico a corto plazo, pero su eficacia decrece con el tiempo y su uso prolongado puede comprometer la integridad estructural del tendón (Lee et al., 2022; Peng et al., 2023). Estudios comparativos muestran que las mejoras iniciales al mes se equiparan a los resultados de las ondas de choque a los 3 meses (Lee et al., 2022). Instituciones como la AAOS recomiendan restringir su uso a una sola infiltración, administrada con precaución (Weber y Chahal, 2020).

Electrólisis percutánea

Esta técnica mínimamente invasiva emplea una aguja guiada por ecografía para aplicar corriente galvánica en el tejido degenerado, induciendo una respuesta inflamatoria controlada que activa los mecanismos de regeneración biológica (Rodríguez-Huguet et al., 2020).

Un ensayo clínico aleatorizado con 36 pacientes evidenció que cuatro sesiones de electrólisis percutánea superaron significativamente a la punción seca en la reducción del dolor y el aumento del rango de movimiento, tanto a corto plazo como al año de seguimiento (Rodríguez-Huguet et al., 2020).

Terapia láser de alta intensidad (HILT)

La tecnología HILT permite una penetración tisular profunda con efectos bioestimulantes. Recientes ensayos controlados, como uno realizado sobre 41 pacientes, indican que el HILT es superior al ultrasonido convencional para el manejo del dolor y la función articular en desgarros parciales del supraespinoso, manteniendo sus beneficios a las 12 semanas (Uzun et al., 2025).

Intervención nutricional y suplementación

La investigación clínica ha identificado diversos factores nutricionales que modulan la reparación tendinosa (Loiacono et al., 2019):

  • Vitamina C y D: Esenciales en la síntesis de colágeno. Estudios indican que hasta el 80% de los pacientes sometidos a cirugía del manguito rotador presentan déficit de vitamina D (Loiacono et al., 2019).
  • Ácidos grasos Omega-3: Disminuyen la expresión de citoquinas proinflamatorias. Ensayos doble ciego han reportado reducciones drásticas del dolor en atletas al combinar Omega-3 con antioxidantes (Lewis y Sandford, 2009).
  • Aminoácidos, glucosamina y curcumina: Elementos que favorecen la arquitectura estructural del tendón y actúan como agentes antioxidantes y antiinflamatorios (Loiacono et al., 2019).

Por el contrario, el tabaquismo y las dietas ricas en grasas saturadas o azúcares refinados comprometen la microcirculación y promueven la inflamación sistémica, dificultando la recuperación (Loiacono et al., 2019).

Terapia manual

Las intervenciones biomecánicas guiadas por profesionales, como las movilizaciones articulares combinadas con ejercicio, han demostrado superioridad clínica frente al ejercicio aislado. Técnicas específicas de movilización con movimiento (MWM) optimizan la respuesta funcional y analgésica del hombro (Senbursa et al., 2020).

Directrices de la Guía Clínica Oficial

Según las directrices de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (Weber y Chahal, 2020), las recomendaciones actuales se estructuran de la siguiente manera:

TratamientoNivel de evidenciaRecomendación clínica
Fisioterapia / EjercicioFuertePrimera línea de tratamiento.
Inyección de corticoides (una dosis)ModeradaÚtil a corto plazo; uso con precaución.
Ácido hialurónicoLimitadaPosible beneficio complementario.
Plasma rico en plaquetas (PRP)Limitada / ConsensoNo recomendado de forma rutinaria.
CirugíaModeradaReservada ante el fracaso del tratamiento conservador.

Protocolo de intervención clínica

Basado en la literatura médica revisada, el abordaje terapéutico estándar se divide en fases:

  • Fase 1 (2-4 semanas): Reposo relativo, crioterapia y control analgésico agudo, acompañado de movilizaciones pasivas.
  • Fase 2 (4-12 semanas): Implementación de ejercicio excéntrico, estabilización escapular y valoración de ESWT en caso de dolor refractario. Optimización nutricional.
  • Fase 3 (>3 meses sin mejora): Terapias biológicas (PRP, ácido hialurónico) o técnicas intervencionistas como la electrólisis percutánea y láser de alta intensidad (HILT).
  • Fase 4: Evaluación quirúrgica (reparación artroscópica) ante el fracaso absoluto de las medidas anteriores.

La tendinopatía del supraespinoso exige un manejo multidisciplinar donde el ejercicio terapéutico se erige como eje central, apoyado por tecnologías de bioestimulación y pautas nutricionales correctas. La evidencia confirma que los abordajes conservadores bien ejecutados logran la recuperación de la mayoría de los pacientes.


Referencias

Camargo, P. R. (2014). Eccentric training as a new approach for rotator cuff tendinopathy: Review and perspectives. World Journal of Orthopedics, 5(5), 634. https://doi.org/10.5312/wjo.v5.i5.634

Flores, C., Balius, R., Álvarez, G., et al. (2017). Efficacy and Tolerability of Peritendinous Hyaluronic Acid in Patients with Supraspinatus Tendinopathy: a Multicenter, Randomized, Controlled Trial. Sports Medicine – Open, 3(1). https://doi.org/10.1186/s40798-017-0089-9

Ingwersen, K. G., Jensen, S. L., Sørensen, L., et al. (2017). Three Months of Progressive High-Load Versus Traditional Low-Load Strength Training Among Patients With Rotator Cuff Tendinopathy: Primary Results From the Double-Blind Randomized Controlled RoCTEx Trial. Orthopaedic Journal of Sports Medicine, 5(8). https://doi.org/10.1177/2325967117723292

Lee, H. W., Kim, J. Y., Park, C. W., et al. (2022). Comparison of Extracorporeal Shock Wave Therapy and Ultrasound-Guided Shoulder Injection Therapy in Patients with Supraspinatus Tendinitis. Clinics in Orthopedic Surgery, 14(4), 585. https://doi.org/10.4055/cios21191

Lewis, J. S., y Sandford, F. M. (2009). Rotator Cuff Tendinopathy: Is There a Role for Polyunsaturated Fatty Acids and Antioxidants? Journal of Hand Therapy, 22(1), 49-56. https://doi.org/10.1197/j.jht.2008.06.007

Loiacono, C., Palermi, S., Massa, B., et al. (2019). Tendinopathy: Pathophysiology, Therapeutic Options, and Role of Nutraceutics. A Narrative Literature Review. Medicina, 55(8), 447. https://doi.org/10.3390/medicina55080447

Macías-Hernández, S. I., y Pérez-Ramírez, L. E. (2015). Fortalecimiento excéntrico en tendinopatías del manguito de los rotadores asociadas a pinzamiento subacromial. Evidencia actual. Cirugía y Cirujanos, 83(1), 74-80. https://doi.org/10.1016/j.circir.2015.04.029

Miranda, I., Sánchez-Alepuz, E., Lucas, F. J., et al. (2017). Utilización del plasma rico en plaquetas en el tratamiento de la patología del manguito de los rotadores. ¿Qué hay demostrado científicamente? Revista Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología, 61(4), 249-258. https://doi.org/10.1016/j.recot.2017.03.001

Moretti, L., Bizzoca, D., Cassano, G. D., et al. (2023). One-shot platelet-rich plasma (PRP) injection is non-inferior to extracorporeal shockwave therapy in the management of supraspinatus tendinosis. MUSCULOSKELETAL SURGERY, 107(4), 455-462. https://doi.org/10.1007/s12306-023-00778-x

Pellegrino, R., Di Iorio, A., Brindisino, F., et al. (2022). Effectiveness of combined extracorporeal shock-wave therapy and hyaluronic acid injections for patients with shoulder pain due to rotator cuff tendinopathy: a person-centered approach with a focus on gender differences to treatment response. BMC Musculoskeletal Disorders, 23(1). https://doi.org/10.1186/s12891-022-05819-3

Peng, Y., Li, F., Ding, Y., et al. (2023). Comparison of the effects of platelet-rich plasma and corticosteroid injection in rotator cuff disease treatment: a systematic review and meta-analysis. Journal of Shoulder and Elbow Surgery, 32(6), 1303-1313. https://doi.org/10.1016/j.jse.2023.01.037

Rodríguez-Huguet, M., Góngora-Rodríguez, J., Rodríguez-Huguet, P., et al. (2020). Effectiveness of Percutaneous Electrolysis in Supraspinatus Tendinopathy: A Single-Blinded Randomized Controlled Trial. Journal of Clinical Medicine, 9(6), 1837. https://doi.org/10.3390/jcm9061837

Senbursa, G., Baltaci, G., y Ahmet Atay, O. (2020). The effectiveness of manual therapy in supraspinatus tendinopathy. Acta Orthopaedica et Traumatologica Turcica, 45(3), 162-167. https://doi.org/10.3944/aott.2011.2385

Serya, S. S. M. A., Neseem, N. O., Shaat, R. M., et al. (2021). Efficacy of platelet-rich plasma injection in comparison to physical therapy for treatment of chronic partial supraspinatus tear. Egyptian Rheumatology and Rehabilitation, 48(1). https://doi.org/10.1186/s43166-021-00058-1

Uzun, Ö., Bilir, E. E., Arslan, H. B., et al. (2025). Effectiveness of high intensity laser treatment in partial supraspinatus tendon tears: a randomised controlled trial. Lasers in Medical Science, 40(1). https://doi.org/10.1007/s10103-025-04307-z

Weber, S., y Chahal, J. (2020). Management of Rotator Cuff Injuries. Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons, 28(5), e193-e201. https://doi.org/10.5435/jaaos-d-19-00463

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